El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, abordó este jueves con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; el secretario general de la OTAN, Mark Rutte; y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, la “creciente amenaza” de Rusia en el Ártico, según comunicados oficiales de Downing Street.
De acuerdo con la residencia oficial del jefe de Gobierno británico, Starmer mantuvo llamadas telefónicas separadas con los tres líderes a lo largo de la tarde. En el caso de Trump, se trató de la segunda conversación en menos de 24 horas. Las comunicaciones se centraron en la seguridad euroatlántica, la situación estratégica en el Ártico y la coordinación entre aliados ante lo que Londres calificó como un comportamiento cada vez más agresivo de Moscú en la región.
Downing Street indicó que Trump y Starmer “departieron sobre la seguridad euroatlántica y coincidieron en la necesidad de disuadir a una creciente y agresiva Rusia en el Ártico”. En esa línea, el primer ministro británico transmitió al mandatario estadounidense que los aliados europeos dieron pasos adelante en los últimos meses para defender los intereses euroatlánticos, aunque advirtió que “se podría hacer más para proteger la zona”.
La conversación entre Starmer y Trump se produjo luego de un intercambio previo la noche del miércoles. En ese contacto, el líder británico “expuso” su postura sobre Groenlandia, tras la admisión de la Casa Blanca de que exploraba opciones para tomar el control de la isla, que forma parte del Reino de Dinamarca. En declaraciones previas, Starmer defendió que las decisiones sobre el futuro de Groenlandia deben recaer únicamente en Dinamarca y en los groenlandeses.
El jueves, el primer ministro británico reiteró esa posición a su homóloga danesa, según el comunicado oficial. Durante la llamada con Mette Frederiksen, ambos dirigentes coincidieron en que la OTAN debería “intensificar su presencia” en el Ártico para proteger los intereses euroatlánticos frente a los riesgos de seguridad en aumento. Londres destacó que el diálogo con Copenhague se inscribió en un esfuerzo más amplio por reforzar la coordinación entre aliados con intereses directos en la región ártica.
Starmer también conversó con el secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, quien acogió con “satisfacción” las conversaciones sobre cómo los miembros del bloque podrían salvaguardar mejor la región frente a las “crecientes amenazas rusas”. Downing Street subrayó que el intercambio con Rutte se centró en el papel de la OTAN como pilar de la disuasión y la defensa colectiva en el flanco norte.
Sin abandonar el foco en Rusia, Starmer y Rutte celebraron los avances recientes de la Coalición de Voluntarios y los “compromisos” adquiridos por los países participantes en la última reunión celebrada en París. Ambos líderes incidieron en que resultaba “fundamental” que las garantías de seguridad para Ucrania asegurasen que Moscú “nunca más pudiera invadir el país”.
Los comunicados oficiales no detallaron medidas concretas acordadas durante las llamadas, pero remarcaron la coincidencia de criterios entre Londres, Washington, la OTAN y Copenhague sobre la necesidad de reforzar la disuasión en el Ártico.
(Con información de EFE)
