Boca dio otro paso adelante en la lucha por concretar su sueño de ampliar la Bombonera, aunque aún queda un largo camino por recorrer, en el que se pondrán en juego cuestiones técnicas, legales y, sobre todo, políticas. Este jueves llegó a las oficinas de Brandsen 805 la notificación de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) en la que se declara técnicamente factible la obra que el club proyecta sobre los terrenos del Ferrocarril Roca, pero todavía falta lo más importante: el permiso del Gobierno nacional para que el club pueda construir allí las torres de ascensores y escaleras que forman parte de la primera etapa. Luego, Boca deberá recibir la aprobación del Poder Ejecutivo de la Ciudad de Buenos Aires.
Desde la presentación, el proyecto superó las primeras dos instancias de control. El primer organismo en dar su aval fue Ferrosur, la empresa que tiene a cargo la concesión del servicio de cargas que circula a un par de metros del estadio, detrás de la zona de plateas. Luego de una rápida revisión, la compañía, propiedad de la cementera Loma Negra, informó al club que los trabajos planificados no interferían en su operación y que, por lo tanto, las torres podían coexistir sin inconvenientes con el trazado ferroviario. El segundo trámite, en cambio, elevaba la exigencia, ya que suponía el primer contacto con el Gobierno.
Desde comienzos de febrero, la CNRT funciona bajo la órbita de Maximiliano Patti, hijo del excomisario Luis Abelardo Patti, referente de La Libertad Avanza en el partido de Escobar y hombre de confianza de Sebastián Pareja, armador del espacio en la provincia de Buenos Aires, y de Javier Milei, que en más de una ocasión mostró desprecio por la figura de Juan Román Riquelme, a quien llegó a calificar como “un desastre” y acusó de haber sido elegido “por hinchas de River”. Aun así, la Comisión se trata de un ente técnico, que tiene escaso margen para frenar la iniciativa: después de que fuera solicitado un pequeño ajuste, el anteproyecto fue aprobado en menos de 96 horas.
Esas dos gestiones estaban entre las que Boca consideraba más accesibles. Ahora empieza el tramo verdaderamente complejo, atravesado por decisiones políticas, en el que el club deberá conseguir primero la conformidad del Gobierno nacional y luego la del porteño para dar inicio a una obra destinada a elevar la capacidad del estadio a 80.000 espectadores. El plan contempla, además de las torres sobre terrenos ferroviarios, la construcción de una cuarta bandeja sobre populares y plateas y la renovación total del sector de palcos.
La siguiente fase involucra a la AABE, la Agencia de Administración de Bienes del Estado, que depende de la Jefatura de Gabinete de Ministros –a cargo de Manuel Adorni– y que tiene como función gestionar los inmuebles del Estado nacional. En términos concretos, es el ente que definirá si Boca puede avanzar sobre esas tierras. “En esta administración, AABE no suele otorgar bienes de manera indiscriminada”, confiaron a LA NACION desde la dependencia que a partir de diciembre de 2025 preside Tania Yedro, tras la renuncia de Nicolás Pakgojz.
Como su antecesor, Yedro tuvo un paso por la gestión porteña, primero con Horacio Rodríguez Larreta como jefe de Gobierno y luego con Jorge Macri. Entre 2024 y 2025 se desempeñó como directora nacional de Servicios Inmobiliarios dentro de la misma agencia, antes de asumir la presidencia como parte de un acuerdo político entre Pilar Ramírez y Karina Milei. Pese a ese origen, mantiene un perfil técnico, aunque alineado con la gestión nacional.
En este escenario, ADIF, Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, también vinculado con AABE –incluso comparten el edificio–, intervendría de manera secundaria, limitado al otorgamiento de permisos específicos, sin incidencia directa en la decisión de fondo. Boca, que logró instalar el tema en la agenda con una estrategia comunicacional fuerte y Riquelme como principal vocero, presentará en las próximas horas el proyecto formal ante el Ejecutivo nacional.
En ese momento se abrirá un proceso de revisión que puede extenderse más que lo previsto. Intervendrán múltiples áreas que evaluarán el uso del suelo, la conveniencia para el Estado y la viabilidad técnica del proyecto. En paralelo, el calendario político también juega su partido: la elección de autoridades en el club serán en diciembre de 2027 y la intención de la dirigencia es llegar a esa fecha con al menos una etapa de la obra en marcha. Un objetivo ambicioso, aunque no imposible.
En caso de que AABE autorice la cesión -un paso determinante-, Boca deberá elevar los planos al Gobierno de la Ciudad. Entonces se abrirá un expediente en el área de Desarrollo Urbano y tomarán parte la Dirección General de Interpretación Urbanística y la Dirección General de Registro de Obras y Catastro. La primera evalúa si el proyecto es compatible con la normativa de la zona –en términos de uso y altura, entre otros aspectos–, y la segunda analiza y aprueba los planos desde el punto de vista técnico, según accesibilidad, seguridad y cumplimiento del Código Urbanístico.
En ese terreno, Boca cuenta con dos ventajas relevantes. Por un lado, la Bombonera está catalogada como “equipamiento especial”, una categoría que incluye estadios, hospitales y universidades, y que permite evaluar cada intervención de manera particular, sin quedar atada a las disposiciones específicas del barrio. En estos casos son priorizadas variables como el impacto urbano, la circulación, los accesos, la evacuación, el ruido y la infraestructura de servicios.
Por otro lado, aunque el Alberto J. Armando había sido incorporado al catálogo de inmuebles protegidos por tratarse de una construcción previa a 1941 –fue inaugurado el 25 de mayo de 1940–, Boca logró su descatalogación mediante una ley en la Legislatura porteña. Esa decisión habilita al club a realizar reformas de gran escala, e incluso una eventual demolición, sin restricciones patrimoniales.
Distinto es el caso de algunas propiedades linderas sobre la calle Del Valle Iberlucea, por las que Boca no inició gestiones, ya que este proyecto no requiere la compra de esas manzanas.
En la Ciudad el factor político también influye. La nueva titular de Desarrollo Urbano es Agustina Olivero Majdalani, hija de Silvia Majdalani, subdirectora de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante la presidencia de Mauricio Macri en la Nación y cercana a Daniel Angelici, expresidente de Boca y adversario histórico de Riquelme.
El hoy presidente del club recibió la resolución de la CNRT durante su viaje a Paraguay, en el marco del sorteo de la Copa Libertadores. Un avance esperable que alimenta la expectativa, pero no altera el panorama: el partido más difícil aún está por desarrollarse.

