Volvió a bailar Vinicius en el banderín de un córner tras marcar un gol, como en Lisboa, pero esta vez sin ningún escándalo posterior. Sin Kilyan Mbappé, goleador de la Champions League con 13 tantos y al margen del desquite por una lesión en la rodilla izquierda, el brasileño se transformó en el gran protagonista de la serie ante Benfica que llevó a Real Madrid a los octavos de final, etapa en la que nunca faltó en 30 participaciones, desde que en la década del 90 cambió el formato de lo que era la Copa de Europa. El viernes, tras el sorteo, conocerá rival: Manchester City, rival que se convirtió en un clásico por la cantidad de cruces en las últimas temporadas, o Sporting Lisboa.
Real Madrid ganó 2-1, tras revertir una desventaja y pasar no pocos apuros defensivos por la presión alta de Benfica desde el comienzo. El encuentro en el Santiago Bernabéu estuvo precedido por los coletazos de la ida, con la denuncia de racismo de Vinicius a Gianluca Prestianni, que viajó con la delegación a Madrid con la ilusión de que prosperara la apelación a la suspensión provisional de un partido que le impuso la UEFA. La sanción fue ratificada y el delantero quedó al margen, al igual que José Mourinho, expulsado en Lisboa. Real Madrid, que le tiene gratitud por sus tres años en el banco merengue, le había preparado una cabina especial en el estadio, pero el entrenador portugués, en uno de sus tantos comportamientos excéntricos, siguió el partido dentro del ómnibus a través de una tableta. Como personaje, Mou es interminable, aunque su currículum como entrenador va perdiendo brillo. Con diferentes equipos perdió las últimas 10 eliminatorias por la Champions. No se impone en un play-off desde 2014, con Chelsea.
Hubo preocupación en el Bernabéu en el comienzo. Benfica no dejaba salir de su campo a Real Madrid, controlaba el mediocampo con Aursnes, Barreiro y el colombiano Ríos. Más adelante, Rafa Silva y Pavlidis complicaban con diagonales y desmarques. No sorprendió el gol de Rafa Silva, a los 14 minutos.
Con el 1-0 de Benfica, la serie estaba igualada, mientras el lateral Amar Dedic le ganaba el duelo individual a Vinicius. Pero claro, quedaba mucho partido por delante. Nicolás Otamendi, que cumplió el partido 102 por la Champions, había estado al límite de cometerle penal a Vinicius con una barrida. Fue una noche negativa para el zaguero de la selección argentina. De alguna manera le puso freno al buen arranque de su equipo al facilitar el empate de Real Madrid con un error en una salida. Un mal pase del capitán de Benfica fue interceptado y Real Madrid armó la jugada con un centro atrás para que definiera Tchouaméni en la entrada al área grande. La reacción inmediata de Otamendi fue hacerse cargo de la equivocación, moviendo los brazos y con gestos de pesadumbre.
El empate reanimó a Real Madrid, que fue inconstante, alternó pasajes de desequilibrio individual con el empuje criterioso de Valverde, los chispazos de Güler y las aceleraciones de Vinicius, con otros en los que se deshacía muy fácil en defensa, regalando espacios y perdiendo las marcas.
Otamendi se pasó de revoluciones. Fue amonestado en el comienzo del segundo tiempo, en una acción en la que cometió una doble falta: topetazo a Vinicius y dura entrada abajo a Tchouaméni. La historia seguía abierta en cuanto al resultado, había mucha ansiedad de ambos lados. Hubo dos choques entre jugadores de Real Madrid al ir a defender una pelota. En la segunda colisión, entre Asensio y Camavinga, se llevó la peor parte el zaguero español, que fue retirado en camilla, con el cuello inmovilizado y camino al hospital.
A los 32 minutos ingresó Franco Mastantuono, que venía de tres suplencias consecutivas sin ingresar. En 2026 está teniendo menos minutos que en el semestre anterior. Disminuyen sus posibilidades en el 4-4-2 de Álvaro Arbeloa y lo tendrá más difícil cuando esté disponible Rodrygo, ausente este miércoles por suspensión, en un sector del campo (el extremo derecho) para el que también está Brahim Díaz.
El ex-River entró casi al mismo tiempo que Vinicius le puso su firma a la victoria, tras un pase profundo de Valverde, una de las figuras. El brasileño no permitió que Otamendi llegara a taparlo y definió con un sutil toque cruzado de derecha. Ahora cobijado por sus hinchas, bailó en el cuarto del círculo del córner, sin que cayera ningún proyectil, y acallando los estruendosos silbidos que los 4000 hinchas de Benfica presentes le dedicaban cada vez que tocaba la pelota.
Con el resultado a favor de Real Madrid y ante la urgencia de Benfica, Mastantuono tuvo algunos espacios que no llegó a aprovechar del todo, en ocasiones porque sus compañeros le pasaron la pelota. Sin remates al arco, contabilizó 16 toques de balón y dio 10 pases. Poca actividad, cuando cada vez queda menos para el Mundial.
De los tres goles que hizo en esta Champions, Vinicius le convirtió dos a Benfica. La serie estuvo prendida fuego por igual entre sus golazos y denuncias de racismo.


