Febrero se perfila como uno de los meses de mayor exigencia para el sistema de pagos en México. De acuerdo con la tecnológica de procesamiento de pagos Kushki, el elevado volumen de transferencias electrónicas y operaciones digitales incrementa la carga operativa sobre las instituciones financieras, especialmente en materia de capacidad de procesamiento, estabilidad tecnológica y prevención de fraude.
La tecnológica explicó que el repunte en la transaccionalidad se enmarca en una tendencia sostenida de digitalización y mayor adopción de medios electrónicos por parte de usuarios y comercios. Sin embargo, los picos de demanda característicos de este periodo intensifican la presión sobre la infraestructura que procesa, autoriza e intermedia pagos inmediatos, lo que obliga a reforzar los esquemas de disponibilidad, continuidad operativa y gestión de riesgos.
“Febrero es un mes en el que las transacciones y transferencias no solo se mantienen activas, sino que tensionan la infraestructura de pagos en tiempo real. México ha avanzado en inclusión financiera y adopción tecnológica, pero esta expansión también exige mayor robustez operativa y mejores herramientas para gestionar volumen y riesgo de forma simultánea”, señaló Fernando López, vicepresidente de ventas regionales de Kushki.
De acuerdo con el documento “Estudio Medios de Pago México 2025”, elaborado por la consultora tecnológica NTT Data, la infraestructura de pagos en México ha evolucionado de un modelo centrado en el producto físico –tarjetas y terminales– hacia una “era de la experiencia”, en la que las transacciones buscan integrarse de forma invisible, fluida y contextual en la vida cotidiana de los usuarios.
No obstante, el sector enfrenta retos estructurales. El estudio citado anteriormente destaca que persiste la desconfianza asociada al fraude –con 62% de usuarios que reportan haber enfrentado intentos de estafa– y las fricciones en el diseño de la experiencia de usuario (UX) continúan siendo barreras relevantes para la migración hacia lo digital.
