Si sientes que tu teléfono no llega al final del día, hay una función que deberías activar ya, el brillo automático de la pantalla, también llamado brillo adaptativo. En términos simples, es el ajuste que hace que el equipo suba o baje la iluminación del panel según el ambiente para cuidar la batería.
Lo importante es entender qué esto funciona, porque la pantalla es uno de los componentes que más energía “se come” en un smartphone y, cuando la llevas innecesariamente alta, el consumo se dispara. Aumentar el brillo requiere más potencia para iluminar los píxeles y eso aumenta el consumo, mientras que reducirlo baja la energía necesaria y ayuda a que la batería dure más.
La clave del brillo automático es que ajusta el nivel sin que tú tengas que pensar en ello cada vez que entras a un cuarto oscuro, sales al sol o cambias de oficina a la calle. El resultado típico es que evitas el error más común, dejar el brillo demasiado alto “por si acaso”, gastando batería de más en interiores donde no lo necesitas.
Y sí, el ajuste usa el sensor de luz ambiental, pero la idea es que la pantalla se mantenga en un nivel cómodo y no excesivo durante el día. Como referencia, Google explica que el brillo adaptativo ajusta el brillo a la luz ambiental y que incluso puedes cambiar el nivel manualmente mientras está activo, ya que el sistema se adapta con el tiempo a tus preferencias.
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Cuando piensas en lo que agota tu batería, a veces culpas a “las apps”, al 5G o al GPS, pero la pantalla suele estar entre los mayores responsables. La razón es directa, una pantalla con alto brillo consume más energía que una con brillo reducido, porque necesita más potencia para iluminar los píxeles.
En la práctica, esto significa que dos personas con el mismo teléfono pueden terminar el día con porcentajes muy distintos si una usa la pantalla casi al máximo y la otra deja que se ajuste sola. Reducir el brillo es una estrategia eficaz para prolongar la autonomía, porque baja el consumo del componente que más tiempo permanece activo mientras usas el equipo.
Una duda típica es “¿No es peor que el brillo esté cambiando?”. La idea no es que el teléfono oscurezca de golpe o te deje sin visibilidad, sino que se quede en el nivel más eficiente posible para cada situación, evitando exceso de luz cuando estás en interiores o de noche, que es justo cuando más fácil se va la batería sin darte cuenta.
Y un punto extra, si eres de los que sube el brillo manualmente y lo olvida, el brillo automático funciona como un “seguro” contra ese hábito. Te quita la fricción de estar ajustando a cada rato y, al mantener la pantalla en niveles más razonables cuando se puede, ayuda a que la autonomía del teléfono sea más estable.
En iPhone, Apple ubica el interruptor de brillo automático dentro de Accesibilidad, en el apartado de pantalla y tamaño del texto. Para activarlo, sigue estos pasos y confirma que el ajuste quede encendido para que el equipo gestione el brillo sin que tú estés corrigiendo a mano todo el tiempo.
En Android, el nombre puede variar, pero en teléfonos Pixel Google lo llama Brillo adaptativo y explica que sirve para adaptar el brillo a la luz ambiental. Si usas un Pixel, estos son los pasos típicos, y en otras marcas la ruta suele ser muy parecida dentro de Pantalla.
Si notas que el brillo automático te deja la pantalla más oscura de lo que te gusta, dale unos días antes de rendirte y ajusta manualmente cuando lo necesites, ya que en Pixel Google indica que el teléfono puede ir adaptándose a tus preferencias con el tiempo. La meta no es ver “apagado”, sino evitar el brillo excesivo constante que castiga la batería del teléfono sin darte un beneficio real.ayuda.
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