La aparición de lagartijas en el interior del casa es una situación más habitual de lo que muchos imaginan, especialmente durante los meses de calor. Aunque para algunas personas su presencia puede resultar inesperada o incluso incómoda, lo cierto es que, en la mayoría de los casos, no representa ningún peligro. Por el contrario, estos pequeños reptiles pueden convertirse en aliados silenciosos dentro de la casa y encontrarlos tiene un significado profundo para el hogar según el Feng Shui.
Durante la primavera y el verano, el aumento de las temperaturas favorece la actividad tanto de insectos como de lagartijas. Estos animales suelen ingresar a las viviendas cuando encuentran un entorno propicio: buena ventilación, rincones donde resguardarse y alimento disponible. Lejos de tratarse de una plaga o de una señal negativa, su presencia suele indicar que el ambiente reúne condiciones naturales que les resultan atractivas.
Desde una perspectiva cultural y espiritual, también existe una interpretación positiva de su aparición. Según el Feng Shui, disciplina milenaria de origen chino que estudia la energía de los espacios, la presencia de lagartijas en el hogar se vincula con procesos de transformación, adaptación y renovación. Al tratarse de animales que mudan su piel y se desplazan con rapidez, simbolizan cambios que ya están ocurriendo o que están por comenzar. En ese sentido, ver una lagartija en casa puede interpretarse como una señal de que la energía vital fluye correctamente y no se encuentra estancada.
Además, dentro de esta filosofía oriental, estos reptiles representan protección y equilibrio natural. Su aparición suele asociarse con ambientes donde existe armonía entre lo físico y lo energético, especialmente en espacios luminosos y bien ventilados. Por eso, lejos de considerarlas un mal augurio, el Feng Shui las interpreta como mensajeras de estabilidad y renovación.
Más allá de las creencias, hay razones prácticas que explican por qué puede ser beneficioso que haya lagartijas en casa. Su dieta se compone principalmente de insectos como mosquitos, pequeñas arañas y cucarachas. De esta manera, funcionan como un método natural de control de plagas, ayudando a mantener bajo control la presencia de otros bichos que sí pueden resultar molestos. Estos reptiles son aliados silenciosos para el hogar, sin generar ningún perjuicio en el ambiente. Gracias a su presencia, incluso puede disminuir la necesidad de utilizar insecticidas u otros productos químicos en el hogar.
A diferencia de lo que muchos suponen, las lagartijas domésticas no suelen transmitir enfermedades en condiciones normales y no representan un riesgo para las personas ni para las mascotas. Son animales tímidos, que evitan el contacto y que, ante la mínima perturbación, buscan refugio rápidamente.
Entre los factores que las atraen se encuentran la abundancia de insectos —su principal fuente de alimento—, pequeñas grietas o rendijas en paredes y pisos, espacios detrás de muebles y ambientes con humedad moderada. También la luz artificial durante la noche, que convoca a insectos, puede convertirse en un imán indirecto para ellas ya que allí obtienen el alimento fácilmente.
En definitiva, encontrarse con una lagartija en casa no debería ser motivo de alarma. En la mayoría de los casos, su presencia responde a causas naturales y puede aportar más beneficios de los que aparenta a simple vista.

