A una hora del centro de Los Ángeles, se mantiene un local ideal para los fanáticos de los parques temáticos. Se trata del único Rainforest Cafe, un restaurante que combina la gastronomía con una selva tropical.
El restaurante temático está ubicado a pocos pasos de una joyería Jared Vault y un centro de servicio Spectrum dentro del Ontario Mills, un shopping mall inaugurado en la década de los noventa.
En 1998, el local abrió sus puertas en la era de los restaurantes temáticos. Su estilo incluye animatrónicos, decoración selvática, camareros conocidos como “guías de safari” y un mix de platos como mariscos, hamburguesas y un postre de chocolate característico llamado “el Volcán”.
Los animales continúan siendo realistas. De acuerdo con el gerente, Jon Johnson, el local cuenta con 11 animatrónicos que incluyen cuatro gorilas de espalda plateada, tres elefantes africanos de tamaño natural, el cocodrilo Nilo, una pitón birmana y dos jaguares. Esta dinámica los hace formar parte del concepto de “entretenimiento gastronómico”.
“Yo digo que es el Disneyland de los restaurantes. Es como estar en el Tiki Room”, dice Johnson a SFGATE. “Es una experiencia inmersiva. “No se trata solo de comer un sándwich o pasta. Nos hemos mantenido fieles a la experiencia, y por eso seguimos aquí”.
El restaurante también se mantiene fiel a su misión de conservación. Reciben de manera regular a escolares en visitas educativas y donan parte de su dinero recaudado en la fuente del Nilo a la Red de Acción por los Bosques Tropicales.
El concepto del local partió de la visión de Steven Schussler, un reconocido desarrollador de parques temáticos. A principios de los noventa, transformó su casa en un prototipo de selva tropical tras no contar con el apoyo inicial de los inversores para construir Rainforest Café, según consignó The Hustle.
Schussler gastó más de US$400 mil (lo que equivalía a todos sus ahorros) para equipar su casa ubicada en un suburbio de Minnesota con cascadas, 3,700 cables de extensión, animales vivos (incluyendo 40 aves tropicales, tortugas e iguanas) y gorilas robóticos.
Para 1994, logró convencer al magnate Lyle Berman de su proyecto y abrió el primer Rainforest Café oficial en el Mall of America del estado. El restaurante fue un fenómeno inmediato y recaudó US$15 millones en su primer año, una cifra que superaba lo que generaban cadenas populares como TGI Friday.
A fines de los noventa, la cadena se expandió de forma agresiva en lugares estratégicos como Animal Kingdom en Disney World y salió a la bolsa de valores en 1995. No obstante, cerca de los 2000, el auge de los restaurantes temáticos comenzó a decaer por los altos costos operativos.

