Desde lo numérico, se impuso la lógica, ese factor que no siempre es el que más pesa en el tenis. Nuevamente el Argentina Open tendrá una definición a cargo de los dos máximos favoritos del certamen, el primer preclasificado, Francisco Cerúndolo, y el segundo favorito, el italiano –nacido en Villa Gesell- Luciano Darderi. Un desenlace en cierto modo esperado desde que se conoció la baja de quien iba a ser el nombre más relevante, el italiano Lorenzo Musetti, 5º del mundo de las raquetas. Ante esta situación, los que asomaban como candidatos a partir del ranking hicieron lo suyo con autoridad: ambos llegan a la definición de este domingo sin haber cedido ni un set.
A los 27 años, Fran Cerúndolo arriba por tercera vez a la final del ATP porteño. Selló el pasaje con un triunfo por 6-3 y 7-5 sobre Tomás Martín Etcheverry (54º) en una hora y 51 minutos. El jugador porteño sostuvo con solvencia su condición de máximo preclasificado del torneo y Top 20, y se impuso con autoridad a un adversario que además es un amigo y con el que se cruzó en todas las categorías profesionales, en un cotejo con algunos puntos vistosos, pero marcado también por el viento arremolinado que atravesaba el court central y que hacía más difícil el control de los tiros.
El desarrollo iba a quedar pronto en manos de Cerúndolo, que sólo tuvo problemas con su saque en un larguísimo game de inicio de 10 minutos, cuando salvó el único punto de quiebre que enfrentó durante la tarde, hasta completar un alto 83% de puntos ganados con el primer saque. Además, comenzó a mandar con la derecha y con los drop shots como receta sorpresiva para sacar al platense de la comodidad del fondo. Alcanzó un break en el cuarto game para asegurarse el primer parcial. Del otro lado, Etcheverry necesitaba más confianza a partir del primer servicio, pero tuvo que conformarse con un 64% de puntos ganados por esa vía. Parejos en cantidad de errores no forzados (24 para el ganador, 26 para el de La Plata), hubo mucha distancia en los tiros ganadores: Etcheverry sumó 14, contra los 32 de Cerúndolo, que justamente cerró el partido con una derecha invertida inalcanzable.
“Sabía que iba a ser un partido durísimo, contra un amigo de toda la vida, a cancha llena, con un viento importante, así que tenía que tener paciencia y adaptarme a los piques inestables porque se movía la pelota. Pero lo hice bien y jugué el partido más consistente de la semana, de principio a fin. Casi no tuve problemas contra un jugador que saca muy bien. No era nada fácil jugar contra Tomy en casa. Nos conocemos muchísimo; el primer partido lo jugamos a los ocho años, después lo hicimos mil veces en juniors y ya habíamos jugado cinco veces en ATP”, contó Cerúndolo, que arriba a su tercera final en el Buenos Aires, en busca de los festejos que se le escaparon en 2021 –ante Diego Schwartzman- y en 2025, contra el brasileño Joao Fonseca. Es también el jugador con más triunfos en polvo de ladrillo (45) en el tour desde la temporada 2024.
“La final será diferente a todas las otras. A la primera llegué con muy poca experiencia, era mi primera final, contra Diego, que estaba en un gran momento y me pasó por arriba, casi no hubo partido. El año pasado, con Fonseca, fue más cerrada. Él fue muy agresivo y le salieron bien los tiros, pero no hubo grandes diferencias. Ojalá que esta pueda caer de mi lado. El objetivo del inicio de la semana era poder llegar a la final y jugar por un título en casa”, remarcó el jugador porteño, que apunta a conseguir el cuarto título de su carrera y el primero en un año y medio, desde Umag 2024. Defendidos los puntos del año pasado, no se moverá en el ranking del lunes, cualquiera sea el resultado.
La ilusión de una final cien por ciento argentina se apagó en la medida que los bombazos de Luciano Darderi encontraban destino concreto. El duelo de peloteos intensos ante Sebastián Báez, que intentaba contrarrestar con sus variantes, fue equilibrado hasta el momento del tie-break. En el desempate, el italiano se mostró intratable, no falló casi nada y se quedó con el primer parcial. Ese desenlace también pareció inclinar definitivamente la balanza de la segunda semifinal. Báez sólo pudo mantener su saque en el inicio; después, todo fue para Darderi, que tomó confianza y fue por más.
Lo que asomaba como un cruce largo e intenso, terminó con un dominio arrollador del 22º del mundo por 7-6 (7-2) y 6-1, en una hora y 18 minutos. Firme con el saque (84% de primeros servicios, no concedió ni un break point), Darderi firmó un partido cercano a la perfección, con 19 winners y apenas 3 errores no forzados (16 y 15 para Báez). Fue el tercer triunfo seguido del surgido en Villa Gesell sobre el de Billinghurst, que ahora intentará refrendar su bicampeonato en el ATP 500 de Río de Janeiro, una misión para nada sencilla, más allá de su muy buen arranque de temporada.
Luli Darderi, que ya tiene un título en Argentina –ganó el extinto ATP de Córdoba en 2024- contó lo que significa vestir la camiseta azzurra de Italia. “Era muy chico, tenía 11 o 12 años cuando me fui y en ese momento sentí que era lo mejor para mi futuro, simplemente eso. No hay nada en contra de la Argentina, es como cuando la gente emigra por cuestiones laborales. El que lo entiende bien, y el que no, que siga mirando. Si me apoya, bien; y si no me apoya, todo bien también”, señaló en una conferencia de prensa con campera celeste y blanca. “Hoy estaba complicado para jugar. Fue muy especial este partido, con mi papá y mi mamá en la cancha”, agregó Darderi, acompañada por una hinchada que le dedicó una bandera con la inscripción “Qué placer verte otra vez – Más argento que el mate”.
El que jugarán este domingo, desde las 16 (TyC Sports), será el quinto cruce oficial entre ambos, con empate 2-2 en el historial. Todos los duelos previos fueron en polvo de ladrillo, con festejos para Darderi en Houston 2024 y Bastad 2025; Cerúndolo se impuso el año pasado en Buenos Aires, en la primera ronda, y una semana después, en Río de Janeiro. “Con Fran estamos los dos en un gran nivel. Es muy especial, es mi segunda final en Argentina, y éste es un torneo muy prestigioso a nivel mundial, lo han ganado jugadores muy buenos”. El Argentina Open ya palpita un nuevo campeón.


