PARIS.– En Múnich, la administración de Donald Trump intentó aparecer más conciliatoria que en 2025. Un año después de la virulenta requisitoria del vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, en la Conferencia sobre Seguridad (MSC, por sus siglas en inglés) que se celebra anualmente en la ciudad alemana, este año fue el turno del jefe de la diplomacia, Marco Rubio, de representar a Estados Unidos. Pero, si bien el tono fue apaciguador, el mensaje de la Casa Blanca no cambió.
“Queremos que Europa sea fuerte, creemos que Europa puede sobrevivir”, declaró este sábado el secretario de Estado estadounidense, y añadió: “No queremos que nuestros aliados sean débiles, porque eso nos debilita. Queremos aliados capaces de defenderse para que ningún adversario se sienta tentado a poner a prueba nuestra fuerza colectiva”.
Asimismo, el diplomático tuvo palabras más tranquilizadoras que las que Donald Trump pudo pronunciar recientemente sobre la OTAN: “No buscamos dividir, sino revitalizar una vieja amistad y renovar la mayor civilización de la historia humana. Lo que queremos es una alianza revitalizada”. Aunque el mensaje implícito era, sin embargo: “Revitalizada, según la visión de Donald Trump”.
En este sentido, bastante alejado de la visión aislacionista y no intervencionista a veces desarrollada por Trump, Rubio insistió en que Estados Unidos estaba listo para llevar a cabo “la restauración” del orden mundial, “guiados por la visión de un futuro tan orgulloso, soberano y vital como el pasado de nuestra civilización”. “Y aunque estamos preparados, si es necesario, para actuar solos, preferimos y esperamos actuar con ustedes, nuestros amigos aquí en Europa”, añadió.
En resumen, el objetivo del discurso Rubio fue obviamente evitar un mayor deterioro de la relación transatlántica.
“Evitó lo peor de J.D. Vance mediante una intensa adulación de los europeos, pero presentó una visión del mundo y de los desafíos futuros muy diferente a la europea”, resumió un diplomático francés desde la ciudad alemana.
En Múnich desde ayer, Marco Rubio se reunió con su homólogo chino, Wang Yi; el canciller alemán, Friedrich Merz; con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen; y con su homólogo groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, al margen de la conferencia, mientras las pretensiones de Trump de anexar la gran isla ártica han agravado en las últimas semanas la crisis de confianza entre ambas orillas del Atlántico.
A principios de diciembre, Estados Unidos publicó la nueva versión de su “estrategia de seguridad nacional”, un documento programático que analiza las principales amenazas estratégicas para el país y los objetivos buscados para afrontarlas. El documento de 33 páginas destacó especialmente el “declive” de Europa, que enfrentaría un riesgo de “ocaso civilizacional”, debido en particular a una inmigración masiva. En este sentido, Marco Rubio reafirmó que esta “desestabiliza las sociedades”.
En Múnich hace un año, Vance había afirmado por su parte que la principal amenaza para Europa no era China ni Rusia, sino “la amenaza interna” debido a legislaciones liberticidas, especialmente en redes sociales, que amenazarían la libertad de expresión y representarían una forma de censura, especialmente contra los partidos más nacionalistas y cercanos a los valores MAGA (Make America Great Again) defendidos por Donald Trump.
Marco Rubio, en cambio, no evitó críticas contra Naciones Unidas.
“Las Naciones Unidas aún tienen un enorme potencial para ser una herramienta al servicio del bien en el mundo. Pero no podemos ignorar que hoy, en las cuestiones más urgentes que enfrentamos, no tienen respuestas y prácticamente no han jugado ningún papel. No han podido resolver la guerra en Gaza”, explicó, después que Trump lanzó su Consejo de Paz como una nueva herramienta para la resolución de conflictos armados y que en muchos aspectos aparece como un competidor del Consejo de Seguridad de la ONU.
Sobre la guerra en Ucrania, que entrará el 24 de febrero en su quinto año, mientras el candidato Donald Trump había prometido ponerle fin en “veinticuatro horas”, el secretario de Estado estadounidense afirmó “no saber si los rusos son serios en su voluntad de poner fin a la guerra”, admitió. Las próximas negociaciones deben celebrarse la próxima semana en Ginebra.
Los gestos, sin embargo, suelen hablar más que las palabras. A pesar de sus palabras conciliatorias, Marco Rubio no dudó ayer en anular a último momento una prevista reunión con Zelensky y varios responsables europeos, y correr en ayuda del ultranacionalista y mejor amigo de Vladimir Putin en la Unión Europea, el primer ministro Viktor Orban, cuyos sondeos lo dan en muy mala posición para las elecciones generales de su país, el 12 de abril próximo.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, también intervino este sábado en Múnich, donde habló sobre la guerra de Rusia en su país, el camino hacia su finalización y el papel que los actores internacionales pueden desempeñar en la búsqueda de la paz.
Zelensky pidió que se implementen “garantías de seguridad reales” antes de que termine la guerra, y dijo que el presidente ruso Vladimir Putin “no puede alejarse de la idea de la guerra”. Tratando de ser lo más diplomático posible, el presidente ucraniano confesó que a menudo Estados Unidos —que está mediando en las conversaciones entre ambas partes— pregunta qué concesiones puede hacer Ucrania, pero jamás “le pregunta esto a Rusia”.
Refiriéndose a la posibilidad de una nueva elección presidencial en Ucrania, que ha sido propuesta por Estados Unidos, Zelensky dijo que si Washington la impulsa, Ucrania necesitaría dos meses de alto el fuego para prepararse, y luego “iremos a elecciones”.
El líder ucraniano aseguró que ninguna planta de energía ucraniana ha escapado al daño provocado por los ataques rusos. En una sola noche, esta semana, Rusia lanzó 24 misiles balísticos y más de 200 drones hacia Ucrania. Por último, condenó a Irán por suministrar los drones a Moscú, al decir que el régimen de ese país debe ser “detenido inmediatamente.”
Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, no ocultó su voluntad de acercarse cada vez más a Europa, y prescindir cada vez más de Estados Unidos. Declarando en Munich el fin de la “era del Brexit”, Starmer afirmó que el futuro de Gran Bretaña reside en una asociación fortalecida con Europa en lugar de depender de la administración Trump. El premier británico caracterizó a Europa como un “gigante dormido” finalmente listo para despertar.
Para la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ningún “tabú” puede quedar sin ser desafiado cuando se trata de la defensa europea. Aludía a la necesidad de una nueva estrategia de seguridad para el continente que implique dar vida a una “cláusula de defensa mutua”.
Haciendo referencia a cómo el bloque ha permanecido “implacable” en su apoyo a Ucrania, Von der Leyen dijo: “Este es un verdadero despertar europeo, y esto es solo el comienzo de lo que necesitamos hacer. Debemos fortalecer la columna vertebral europea con facilitadores estratégicos en el espacio, la inteligencia y las capacidades de ataque en profundidad. Ningún tabú puede quedar sin ser desafiado”.
El viernes, durante la apertura de la conferencia que acoge a la élite mundial de seguridad desde su creación en 1963, el canciller alemán, Friedrick Merz, llamó a “reparar” y “revivir” el vínculo transatlántico fuertemente sacudido por Donald Trump.
“En la era de la rivalidad entre grandes potencias, ni siquiera Estados Unidos será lo suficientemente poderoso para ir solo”, añadió el canciller alemán. La relación “está en plena incertidumbre. Pero nosotros tenemos que aclarar lo que queremos para nosotros mismos y lo que tenemos que hacer. Y Estados Unidos tiene que aclarar lo que está dispuesto a hacer por los europeos”, afirmó por su parte el presidente francés, Emmanuel Macron.
A mitad de jornada, cinco países europeos —entre ellos, Francia y el Reino Unido— emitieron una declaración según la cual el adversario del Kremlin, Alexei Navalny, fue asesinado en 2024 mientras estaba en prisión con una toxina letal, la epibatidina, encontrada en las “ranas dardo venenosas” de América del Sur.
“Sólo el gobierno ruso tenía los medios, el motivo y la oportunidad de utilizar esa toxina letal contra Alexei Navalny durante su encarcelamiento en Rusia”, declaró la ministra británica de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper.


