Sin querer, Newell’s quedará grabado en la memoria de Giovanni Baroni. Frente a los rosarinos, el juvenil de Talleres, de Córdoba, debutó en primera a los 17 años y dos días. Un estreno inolvidable, con victoria, en el estadio Mario Kempes, donde el juvenil recibió los primeros aplausos de los hinchas.
Doce días más tarde, en el estadio Marcelo Bielsa, de Rosario, la Joya de La T rescató a su equipo en el estreno de la Copa Argentina 2026: con el tiempo cumplido, empujó en el área chica un centro de Augusto Schott y destrabó el juego con Argentino, de Merlo. En tiempo adicional, Valentín Depietri sentenció el triunfo 2 a 0 con una corrida desde la mitad de la cancha y una sutil definición ante el arquero Alejo Tello.
“Lo vengo viendo hace tiempo, pero es chico y hay que llevarlo de a poco y respetar sus tiempos”, dijo Tevez tras el debut. Los partidos amistosos fueron una prueba para Baroni, que tomó la invitación para desplegar su talento y el desparpajo, convencer que la edad no es un impedimento para destacar en el fútbol argentino. Esa noche, encaró con habilidad y coraje, se hizo cargo de la ejecución de las jugadas de pelota parada y asistió a Ronaldo Martínez en el gol que abrió el marcador. En el director técnico, Baroni encontró un escudo y a alguien que sabe lo que significa cargar con responsabilidades en una cancha a temprana edad: el Apache hizo su presentación en Boca, en 2001, con 17 años y el rival de los xeneizes fue... Talleres.
La irrupción de Baroni genera ilusión. Es el futbolista de Talleres más joven en debutar en las últimas dos décadas, informó el periodista Mauricio Coccolo, y con su marca superó a Javier Pastore, también a Cristian Pavón y Julio Buffarini, entre los de mayor recorrido. Por jerarquía y calidad, el Flaco podría ser un espejo del juvenil que ya vistió la camiseta de la selección Sub 17 en un torneo que se disputó en Chile, organizado por Universidad Católica. Autor de cuatro goles, la marca lo impuso como artillero de la competencia.
El apellido es una marca registrada de Talleres, la familia está emparentada con los colores. Giovanni hizo las inferiores en el club, también su hermano mayor, Thiago. Su papá, Gonzalo, fue futbolista y aunque jugó en La T, sus mejores temporadas las tuvo en Racing, de Olavarría. Leonardo Baroni es su tío, lateral izquierdo que tuvo tres etapas en el conjunto cordobés.
La paridad se rompió en el final, aunque la actualidad de los equipos es diferente en cuanto a las categorías como también al ritmo de competencia que arrastran. Talleres jugó su cuarto partido oficial en el año, mientras que Argentino, de Merlo, no lo hace desde el 10 de diciembre del año pasado, cuando en la definición por penales cayó ante Armenio y se le escurrió la posibilidad de disputar la final del torneo Reducido de la Primera B, por el segundo ascenso. Y esa diferencia empezó a evidenciarse en el segundo tiempo.
Talleres avisó en el inicio del partido con un tiro libre que ejecutó Mateo Cáceres y que descubrió una espectacular reacción del arquero Tello, que con un manotazo desvió la pelota, que se estrelló en el travesaño. El guardavalla también se agigantó ante un remate de cabeza del venezolano Martínez, aunque en la tercera situación de riesgo los cordobeses derrumbaron el muro con Baroni, que en el entretiempo fue la primera ventana de modificaciones que ensayó Tevez.
“Siempre nos dice que disfrutemos, que salgamos sueltos a jugar”, relató Baroni, el juvenil que enciende ilusiones, la nueva Joya de Talleres, que en la Copa Argentina esperará en los 16avos de final al ganador de la serie entre Atlético Tucumán y Sportivo Barracas.

