La Unión Europea aprobó este lunes su plan definitivo para prohibir las importaciones de gas ruso antes de que finalice 2027, en un paso que convierte en ley el compromiso del bloque de romper la relación energética con su antiguo principal proveedor tras la invasión rusa de Ucrania en 2022. La votación, celebrada en Bruselas, contó con el respaldo mayoritario de los ministros de los Estados miembro, aunque Hungría y Eslovaquia votaron en contra. Hungría anunció que llevará el caso ante el Tribunal de Justicia Europeo.
La medida establece que la UE dejará de importar gas natural licuado ruso a finales de 2026 y cesará la compra de gas por gasoducto el 30 de septiembre de 2027. El plazo podría extenderse hasta el 1 de noviembre de 2027 si algún país enfrenta dificultades para abastecer sus reservas con alternativas no rusas antes del invierno. La prohibición fue diseñada para aprobarse por mayoría reforzada, permitiendo superar la oposición de aquellos países con una fuerte dependencia del gas ruso y lazos estrechos con Moscú.
Antes de la invasión de Ucrania, Rusia proveía más del 40% del gas consumido por la Unión Europea, porcentaje que se redujo al 13% en 2025 según datos comunitarios recientes. En 2021, el volumen anual de importaciones de gas ruso por parte de la UE alcanzaba los 155.000 millones de metros cúbicos, lo que suponía el 45% del total. El dominio ruso duplicaba al del segundo proveedor, Noruega. La dependencia era especialmente elevada en países de Europa Central y Oriental como Eslovaquia, Chequia, Hungría y Moldavia, con cifras de entre el 80% y el 100% de su consumo cubierto por el suministro ruso.
La infraestructura que sustentaba esta relación incluía gasoductos clave como Nord Stream 1, la ruta de tránsito ucraniana —por donde transitaba el 40% del gas ruso hacia Europa— y el conducto Yamal-Europa. El proyecto Nord Stream 2, que habría duplicado la capacidad de exportación hacia Alemania, fue suspendido por el gobierno alemán el 22 de febrero de 2022, dos días antes del inicio de la guerra, tras el reconocimiento ruso de regiones separatistas en Ucrania.
Además del gas por gasoducto, la UE importaba gas natural licuado (GNL), del cual Rusia representaba el 17% de las compras europeas en 2021, solo por detrás de Estados Unidos y Qatar. Desde 2024, la UE ha disminuido la dependencia energética rusa al 19%, potenciando la transición hacia energías renovables y diversificando proveedores a través del plan REPowerEU.
Según su reporte de producción más reciente, en un intento por sortear las sanciones internacionales y la ruptura comercial con Europa, Rusia redirigió el 90% de sus exportaciones energéticas en 2025 a “países amistosos”, según indicó la semana pasada el vice primer ministro ruso, Alexandr Nóvak, en la revista Política Energética. De ese total, el 80% del petróleo ruso fue destinado a Asia. Esta reorganización forzada del mercado energético provocó una crisis sin precedentes en Gazprom, el gigante gasista ruso, que perdió su principal mercado tras la decisión europea de prescindir de los hidrocarburos rusos como consecuencia de la invasión a Ucrania.
(Con información de Reuters y EFE)


