Lo ocurrido el sábado en la Premier League marcaba que este domingo, en el Villa Park, podía vivirse un estallido de felicidad como hace rato no ocurre con Aston Villa: recibía a Everton y, si lograba los tres puntos, se transformaría en el nuevo escolta de Arsenal, superando a Manchester City (ambos empataron ayer sus respectivos partidos). La presión, evidentemente, tuvo su efecto. Porque los Villanos cayeron 0-1 por un gol en el que comenzó fallando insólitamente la defensa y terminó con una floja respuesta de Emiliano Martínez.
Lo que arranca mal, muchas veces, termina peor, como sucedió hoy con el conjunto de Birmingham. Los locales salieron a jugar el importante compromiso con una siesta que se prolongaría. Es que Everton sacó del centro para iniciar el encuentro y su arquero Jordan Pickford lanzó el pelotazo al ataque. Al caer sobre el área, el alemán Merlin Röhl definió como pudo, pero logró el susto antes de los 15 segundos de juego: la pelota viajó lenta y rasante hacia uno de los postes, que le devolvió la pelota al marplatense.
El local, de un rendimiento mucho menor con respecto a lo difícil que se torna enfrentarlo cuando juega en su casa, tuvo algunas llegadas en el primer tiempo que no complicaron al guardameta inglés, a excepción del cabezazo al travesaño del marfileño Evann Guessand. Mucha influencia pudo haber tenido también la temprana lesión del volante escocés John McGinn, uno de sus pilares, que debió dejar el campo a los 18 minutos.
La visita, en cambio, tuvo un remate de media distancia del ucraniano Vitali Mykolenko que Dibu sacó con las manos firmes, pero luego sólo podría ver cómo el cabezazo del irlandés Jake O’Brien inflaba su red tras una marca zonal que no saltó. Pero resultó un susto: la bandera del línea estaba levantada por la posición adelantada del delantero Harrison Amstrong, que intentó participar.
Con la titularidad de Jack Grealish, exatacante del Villa (fue constantemente abucheado por la parcialidad local), Everton conseguiría la ventaja antes de los 15 minutos del complemento. Y de una manera completamente insólita. Algo, evidentemente, tenían estudiado en el cuadro de Liverpool, porque todo volvió a empezar por un pelotazo largo de Pickford: parecía apuntar directamente a la defensa para ganarles la segunda pelota.
Casi que no hizo falta, porque de todo se encargó el propio equipo Villano. El zaguero Ezri Konsa intentó rechazar con un tibio cabezazo, pero el salto del atacante francés Thierno Barry molestó lo suficiente como para interceptar la intención. El rebote sería del inglés, que se la daría a su compañero de zaga Pau Torres: el español intentó dejar correr la pelota, pero su pierna derecha se encontró antes de tiempo con uno de los piques y regaló así el ataque, con la defensa mal parada.
El zurdazo abierto de Dwight McNeil parecía fácil para alguien seguro como Dibu, pero se le escapó en su intento por atenazarla mientras volaba. Barry fue más rápido que cualquier defensor y, ante el achique bajo del argentino, estuvo muy frío para hacer una genialidad: se la picó por encima en una definición que Konsa no pudo sacar de chilena sobre la línea.
Poco pudieron hacer los de Unai Emery para, al menos, empatarlo. El siempre peligroso Morgan Rogers, que no sobresalió esta vez, metió un derechazo que pedía ángulo y encontró una respuesta extraordinaria de Pickford. Y Emiliano Buendía tuvo la última con un cabezazo desviado.
No logró subir al segundo puesto, pero se mantiene en el tercero gracias al margen de siete puntos que todavía tiene sobre Liverpool, el cuarto. Esta vez, Dibu Martínez no pudo salvar a un equipo que muchas veces sufre con su defensa.

