Luego de que trascendieran las versiones sobre una supuesta infidelidad de Luciano Castro a Griselda Sicialini con una mujer danesa que conoció en España, ahora la tercera en discordia rompió el silencio y dio su versión de los hechos.
En el programa Puro Show de eltrece, la periodista Fernanda Iglesias presentó el caso: “Un día Luciano se va a comer un brunch a un barcito lindo de Madrid y ve a una chica preciosa, despampanante, de 28 años. A la chica le gustó. Le dio bola. Él le dijo que estaba solo, que estaba trabajando en Madrid. La invitó a su obra de teatro. La invitó a su casa. Se la chapó en la calle porque a ella le gustó” y mantuvo una videollamada con ella, donde narró los hechos en primera persona.
Las declaraciones de Sarah BorrellBorrell recordó con precisión el primer contacto visual y verbal. “Fue un día y nada, ahí solo hablamos, porque yo era camarera allí. Luego regresó una semana después y me acordé de él porque uno se acuerda”, relató sobre la impresión que le causó la presencia física de Castro.
“Recuerdo que se sentó afuera, lo que era raro porque hacía frío, pidió un jugo verde y empezamos a charlar”, describió. Durante la conversación, intercambiaron información sobre sus ocupaciones y el dato sobre la profesión de él despertó un interés particular en ella: “Yo soy bailarina y actriz, entonces me pareció interesante conocer a alguien de ese mundillo”, explicó.
La atracción física resultó evidente desde el comienzo, según la percepción de la española. “Él desde el primer día me miró mucho. No soy tonta y noto cuando un hombre quiere algo más”, afirmó de manera categórica. La situación escaló rápidamente y Castro tomó la iniciativa en el plano físico tras ese primer intercambio de palabras.
La dinámica del vínculo presentó obstáculos que alertaron a Borrell. La mujer intentó establecer una conexión digital a través de plataformas sociales, una práctica habitual en su entorno, pero encontró una negativa rotunda por parte del actor. “Yo no estaba muy interesada al principio y por eso no le pedí nada. Pero, después sí comencé a pedirle por WhatsApp sus redes, pero no me las compartía”, señaló.
“En mi generación siempre pedimos el Instagram y él no me lo pasaba. Eso se me hacía raro. Me pareció raro. De hecho, había algo en mí que me decía que algo no cuadraba”, reflexionó sobre la intuición que tuvo en aquel momento.
A la falta de transparencia se sumó una propuesta directa que contrastó con las costumbres culturales de la mujer. Castro insistió en trasladar los encuentros a su residencia privada. “También me llamaba la atención que fuera tan directo, que me invitara a su piso, pero eso tal vez es porque yo soy danesa y los latinos son un poco más mandados”, remarcó Borrell.
La duración de las citas también resultó un factor desconcertante, ya que los encuentros se limitaban a lapsos muy breves.“Eran como quince, veinte minutos, eso es súper raro”, indicó. Ante la presión por concretar una visita al domicilio del actor, Borrell impuso límites claros.“O sea, la primera vez que conozco a un chico no voy a su casa. Entonces le dije ‘no, yo un café’”, aseguró.
La mujer no sabía quién era él hasta que viajó a Dinamarca para las fiestas de fin de año. “Me junté con una amiga argentina que conozco. Me dice si no será Luciano Castro. Y me muestra una foto y yo le dije que sí. Entonces, le mostré los mensajes de WhatsApp y se quedó sorprendida”, narró sobre el instante de la revelación. Para cerrar cualquier especulación sobre el nivel de intimidad alcanzado, sentenció: “El me besó y nada más pasó”.
Como prueba material del vínculo, el programa difundió un audio atribuido al actor: “Sara, buen día, guapa. Mirá que yo ya arranqué el día bien temprano, hice todas las cosas, ahora tengo que hacer unas compras por aquí, por donde vivo. Nada. Si después tienes ganas, tú me dices y nos vemos”, se escucha en el mensaje.
Tras el escándalo, Griselda Siciliani rompió el silencio y aseguró que la situación “es dolorosa”. En ese sentido, remarcó cómo es su vínculo con Castro: “No tenemos pareja abierta, ni poliamor, ni siquiera sé lo que es. Vivo la exclusividad sexual como un resultado, no como una condición. Y cerró: ”Hay algo del respeto que se rompe".
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.

