“Una copita, nomás”. “Un trago en el brindis”. “Sí, ya sé, pero voy a acá nomás”. “Tengo a mi bebé con el codo roto”. “Me falta un pulmón”... Esas fueron algunas de las lacónicas e insostenibles explicaciones de algunos de los automovilistas que protagonizaron los casos más graves de alcoholemias positivas al volante en rutas y calles de todo el país.
La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ASNV) detectó 96 casos de alcoholemia positiva al cabo de 5557 controles en rutas de todo el país; la Policía de la Ciudad, en tanto, hizo más de 5000 test y confirmó 38 casos de conductores que excedían el límite permitido.
El más impactante, por el valor y por el peligro para la seguridad vial que supone, se produjo en el kilómetro 85 de la ruta nacional 12, en el partido de Zárate. Allí, un conductor de voz aguardentosa admitió que había bebido; la pantalla del dispositivo digital que sostenía la agente de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) arrojó un resultado elocuente: 2,29 gramos de alcohol por litro de sangre.
En los casos positivos detectados por la ANSV, las respuestas de los infractores fueron breves. La mayoría contestó con un lacónico “sí” cuando se les preguntó si habían tomado algún bebida alcohólica. Una mujer ensayó la excusa de que “sabía” que regía alcoholemia cero en la provincia de Buenos Aires, pero que solo “por hoy nomás” se saltaban la regla.
En la Capital, en cambio, algunos infractores fueron más “creativos” a la hora de dar excusas.
“Me operaron en abril del pulmón y me falta uno, así que estoy con capacidad reducida”, dijo un joven cuando se le pidió que soplara la pipeta del alcoholímetro. Si supuso que con eso zafaría, no lo logró: el agente de Tránsito lo hizo bajar del coche para que, estando de pie, tuviera “más caudal de aire”: el test dio positivo con 0,62 g/l de alcohol en sangre.
En otro control, una mujer comentó que había brindado y tomado “Fresita”. El alcoholímetro arrojó que tenía 0,97 g/l de alcohol en sangre.
Cuando el agente vio que dentro del auto había una bebé, y se le enrostró el peligro que conducir bajo los efectos del alcohol suponía para terceros, la mujer respondió: “Lo sé, pero mi hija se rompió el brazo durante la cena”.
Otro automovilista se rindió sin lucha: antes de soplar la pipeta admitió que estaba borracho: “Tengo los 20 pejerreyes ahí y ya sé que ya está, sáquenme el auto que ya está”. El alcoholímetro lo confirmó: dio positivo con 1,75 g/l de alcohol en sangre.
Según se informó en un comunicado, “con motivo de las celebraciones de Año Nuevo y el incremento del tránsito en rutas y accesos, la ANSV llevó adelante operativos para prevenir y concientizar sobre los peligros del alcohol al volante”.
Los agentes desplegados en el territorio nacional detectaron 96 conductores con alcoholemia positiva al cabo del control de 5557 vehículos. También labraron 129 actas de infracción y retuvieron 83 licencias por infracciones graves. Se informó que los operativos se seguirán desarrollando durante toda la jornada en el primer día del año nuevo.
Los conductores con alcoholemia positiva fueron apartados de la vía pública conforme a la normativa vigente. También se controló la circulación con documentación obligatoria vigente, el uso de cinturón de seguridad y casco, y la colocación correcta de patentes.
Las fiscalizaciones tuvieron lugar en 39 puntos del territorio nacional, en coordinación con las jurisdicciones provinciales y las fuerzas locales, especialmente en tramos con mayor flujo de tránsito por el inicio del período estival.
El “top cinco” de alcoholemias más altas fue el siguiente:
“El alcohol al volante es uno de los principales factores de riesgo en la siniestralidad vial. Por este motivo, la ANSV mantiene controles permanentes para detectar e intervenir conductas que ponen en peligro la vida de personas”, informó la agencia.
El fin de semana, en Tigre, un hombre de 49 años murió tras ser atropellado por una conductora que circulaba con alcohol en sangre en el Corredor Bancalari, casi frente al country Santa Bárbara.
El hecho ocurrió el domingo por la mañana, cuando Ramón Oscar Olivera cruzó la traza y, ya sobre el costado del camino, fue embestido por una camioneta Jeep Renegade. La conductora fue identificada como Yesica Loreley Quevedo, de 41 años. Según los primeros informes, el test de alcoholemia practicado por la policía arrojó 0,63 gramos de alcohol por litro de sangre cuando en territorio bonaerense rige la ley de alcohol cero.
La Ciudad hizo más de 5000 testeos entre la noche del 31 y esta mañana: 38 conductores dieron positivo y se les retuvo la licencia de conducir.
En más de 30 controles se registraron 12 casos de conductores con dosaje mayor a 1 g/l (se los inhabilita para manejar entre 4 meses y 2 años) y 26 con dosaje entre 0,5 g/l y 0.99 g/l (inhabilitación entre 2 y 4 meses). En total se retuvieron 41 licencias y se labraron multas que van de 120.000 a 1.598.000 pesos, según el dosaje de alcohol en sangre por encima del límite. Para recuperar el registro los infractores deben hacer un taller de seguridad vial. El dosaje de alcoholemia más elevado fue en un conductor con 2,62 g/l de alcohol en sangre.
En la Ciudad los límites son 0,5 g/l para conductores de autos particulares; 0,2 g/l para motociclistas y 0,5 g/l para su acompañante, y 0,0 g/l para principiantes y conductores profesionales. La negativa a someterse a un control de alcoholemia implica una multa de $798.510 y la remisión del vehículo a una playa de infractores.

