Sin embargo, el esfuerzo se ha estancado, ya que los reguladores permanecen en una disputa sobre quién debería tener permitido emitir stablecoins, lo que empuja la legislación final al próximo año.
Puntos clave:
Las reglas propuestas forman parte del borrador de la Ley Básica de Activos Digitales de la Comisión de Servicios Financieros, que tiene como objetivo extender las protecciones para inversores en mercados de criptomonedas a un nivel comparable con las finanzas tradicionales.
Bajo el marco propuesto, los emisores de stablecoin estarían obligados a mantener activos de reserva exclusivamente en instrumentos altamente seguros, como depósitos bancarios o bonos del gobierno. Además, el cien por ciento de esas reservas deberían ser confiadas a custodios aprobados, incluyendo bancos comerciales.
El objetivo es prevenir que la quiebra de un emisor de stablecoin se traduzca en pérdidas para los usuarios, aislando efectivamente los fondos de los clientes del riesgo de insolvencia corporativa. Los reguladores buscan cerrar vacíos legales expuestos por colapsos pasados de stablecoins, donde reservas insuficientes o mal gestionadas amplificaron las pérdidas de los inversores.
Más allá de los stablecoins, el proyecto de ley impondría obligaciones más amplias a los proveedores de servicios de activos digitales. Estas incluyen requisitos de divulgación más estrictos, términos de servicio estandarizados y reglas publicitarias más rigurosas. Los proveedores también podrían ser considerados financieramente responsables por daños resultantes de hackeos o fallas del sistema, incluso sin negligencia probada, reflejando estándares de responsabilidad ya aplicados a plataformas de comercio electrónico en línea.
La propuesta también abre la puerta a un regreso condicional de las ofertas iniciales de monedas. Los ICO han estado prohibidos en Corea del Sur desde 2017, pero el nuevo marco permitiría a proyectos nacionales lanzar tokens si cumplen con rigurosos estándares de divulgación y gestión de riesgos.
Si se implementa, esto marcaría un cambio significativo en la política, potencialmente reviviendo la recaudación de fondos local a través de tokens, aunque bajo una estricta supervisión regulatoria diseñada para limitar la especulación y el fraude.
A pesar del progreso en papel, el tema más polémico permanece sin resolver: quién puede emitir stablecoins. El Banco de Corea ha adoptado una postura conservadora, argumentando que la emisión de stablecoins debería restringirse a consorcios en los que los bancos tengan al menos una participación controladora del cincuenta y uno por ciento. Desde la perspectiva del banco central, esto es esencial para preservar la estabilidad monetaria y reducir el riesgo sistémico.
La Comisión de Servicios Financieros, sin embargo, no está de acuerdo. Ha advertido que imponer umbrales de propiedad rígidos desplazaría a las empresas tecnológicas, limitaría la competencia y ralentizaría la innovación en finanzas digitales. Las dos instituciones también están divididas sobre la gobernanza, con el Banco de Corea impulsando un nuevo comité de licencias, mientras que la FSC argumenta que las estructuras existentes son suficientes.
El enfrentamiento ha retrasado el cronograma del proyecto de ley, lo que ha llevado al Partido Democrático gobernante de Corea del Sur a redactar una propuesta separada que consolida varias iniciativas de activos digitales lideradas por legisladores.
El debate se desarrolla en un contexto estratégico más amplio. El presidente Lee Jae Myung, elegido a principios de este año, ha hecho del desarrollo de un ecosistema de stablecoin vinculado al won coreano una prioridad política, presentándolo como una forma de proteger la soberanía monetaria en un mercado cada vez más dominado por stablecoins basados en dólares estadounidenses.
La Ley Básica de Activos Digitales representa la segunda fase del impulso regulatorio integral de criptomonedas de Corea del Sur. La primera fase, aprobada en 2023 e implementada en 2024, se centró en combatir el abuso del mercado, como el comercio con información privilegiada y la manipulación de precios.
Si Corea del Sur finalmente opta por un modelo de stablecoin centrado en bancos o un marco de emisión más abierto sigue sin resolverse. Lo que está claro es que el país se está posicionando para un papel estrictamente controlado, pero potencialmente influyente, en la próxima etapa de la regulación global de activos digitales.
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