“Poner las manos en la masa y aprender”. Ese es el espíritu que se respira entre las paredes del Programa en Inteligencia Artificial, de la Universidad Nacional de Hurlingham (Unahur). Ahí mismo, se aloja también la primera computadora cuántica del sistema universitario argentino que es, además, la segunda en toda Latinoamérica; con ella, la universidad apuesta por integrarse a una carrera tecnológica en la que compiten nada más y nada menos que gigantes tecnológicos del mundo como Google, IBM y Microsoft.
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En conversación con LA NACION, los investigadores de la universidad explican el proyecto que estuvo detrás de esta adquisición. Pero, antes que nada, recomiendan sentarse a unos 30 cm de la computadora, ya que, por el tipo de tecnología que usa, cuenta con un campo magnético muy elevado, que puede alterar elementos como tarjetas o marcapasos. Con el celular muestran a través de una aplicación cómo aumenta la radiación magnética al acercarse al equipo.
Las luces que la rodean sugieren que ahí dentro ocurre algo distinto a lo habitual. Y efectivamente está gestando algo nuevo. Para acercarse de manera sencilla a esta temática, se podría decir que la computación cuántica es una nueva rama de la informática, de la tecnología de la información, pero basada en los qubits. Estos son una unidad de información que cuenta con mayor potencial de procesar datos que el bit tradicional. Hoy en día, toda la información, ya sean textos, videos, música, es convertido a bits, que también son unidades de información, pero que son o “0″ o “1″. En criollo, se podría decir que se asemejan a un interruptor de luz común: solo tienen dos posiciones, encendido o apagado. Ahora bien, un Quantum-bit (qubit) es un bit sin esa restricción, puede estar en varios estados a la vez (no solo 0 o 1). Esa propiedad, conocida como “superposición de estados”, le permite hacer muchos cálculos en paralelo, de tal manera que podría resolver problemas en minutos o segundos, mientras que una computadora común o “clásica” tardaría años.
Ciertas industrias como la farmacéutica o áreas de salud podrían verse beneficiadas por esta tecnología, que también se cree que tendría la capacidad de modelar una molécula o en un sistema de moléculas. En otras palabras, podría abrir puertas para diseñar medicamentos en la computadora sabiendo cómo van a reaccionar en un ser humano, ahorrando tiempo a la hora de desarrollar fármacos.
En el caso de la computadora cuántica que adquirió Unahur, el sistema cuenta con tan solo 3 qubits, ya que el objetivo de este sistema es pedagógico. “Vemos mucho más lejano, por lo menos en la situación actual, que la Argentina desarrolle una computadora cuántica, pero sí podemos formar el recurso humano preparado para programar esa tecnología”, explica el Dr. Juan Pedrosa, secretario de investigación de la universidad.
Para que una computadora cuántica logre las potencialidades a las que se pretende alcanzar con ellas, necesitaría una cantidad mucho mayor a 3 qubits (las más poderosas tienen cientos de qubits), es por eso que esta se limita a utilizarse como un soporte educativo. Además, a diferencia de otras computadoras de este tipo, esta funciona a temperatura ambiente, lo que permite que los estudiantes puedan acercarse y “meter las manos”, para ir aprendiendo a usarla. Además, es transportable, lo que facilita todavía más su uso.
Un punto importante a resaltar es que “Unahur también apostó al acceso de las computadoras cuánticas de punta de todo el mundo, a través de Amazon”, explica el el físico Federico Holik, profesor titular de la universidad. En otras palabras, con Amazon Web Services, los estudiantes e investigadores de la universidad podrán utilizar de forma remota computadoras cuánticas más avanzadas, que cuentan con otros tipos de tecnologías cuánticas y que, de otra forma, sería difícil acceder, ya que algunas pueden llegar a valer decenas de millones de dólares o, incluso, decenas de miles de dólares, y están ubicadas en el exterior. El acceso a ellas, además, no necesariamente es a través de la computadora cuántica que compró la universidad, sino que puede hacerse utilizando otros dispositivos.
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“Nuestra investigación confirma que la tecnología cuántica está ganando terreno en todo el mundo”, asegura el cuarto informe anual del Monitor de Tecnología Cuántica de McKinsey, publicado a mediados de 2025. El reporte también demuestra que los tres pilares fundamentales de la tecnología cuántica (computación cuántica, comunicación cuántica y detección cuántica) podrían generar, en conjunto, hasta US$97.000 millones en ingresos a nivel mundial para 2035. La computación cuántica captará la mayor parte de estos ingresos, pasando de US$4000 millones de dólares en 2024 a US$72.000 millones en 2035. Y no es todo: prevén que, para 2040, el mercado total de la tecnología cuántica podría alcanzar los US$198.000 millones.
“Estados Unidos invierte en el orden de miles de millones de dólares, China también, y países como Chile han comprometido hace poco decenas de millones de dólares”, detalla el físico Holik y agrega: “Es una carrera lo suficientemente significativa como para que los estados de los países centrales y de los no tan centrales como Brasil, Chile, o incluso la Argentina tengan que volcar recursos en esta área para conocerla y entender cómo aprovecharla”.
Desde la Unahur, apuntan a sumarse a esta carrera cuántica, principalmente a través de la capacitación de profesionales. Están convencidos de que, si el tren llegara a pasar, “hay que estar atentos y formar a los alumnos en esa dirección”, agrega el Ing. Fernando Puricelli, director del Instituto de Tecnología e Ingeniería de la Unahur.
Explica que, aunque el chip de la computadora es cuántico, el hardware de control es clásico, es decir, la interfaz de acceso a él es una computadora común. Ese hardware precisa de software, que es programado por alguien que necesita del conocimiento específico en el sistema cuántico. Aunque la potencia cambia en relación a otras computadoras cuánticas que hay en el mundo, la interfaz es la misma, el software no varía. Esto es justamente lo que permite formar formar programadores capaces de gestionar y trabajar con un dispositivo de este tipo.
“Es como estar preparados para que la Argentina se pueda sumar a esta tecnología, si gigantes como Google o IBM hacen un anuncio de una ventaja cuántica. Podríamos generar una ventaja comercial en lo que algunos teóricos hablan de que sería la quinta revolución industrial”, explican los investigadores, que detallan que, cuando se creó la universidad 10 años atrás, eligió alejarse de las carreras tradicionales como Derecho, Psicología, Medicina o Económicas, para inclinarse por lo industrial, la biotecnología, las ciencias agrarias, la metalurgia, la energía, el viento, la informática, la robótica y la inteligencia artificial. Hoy cuentan con más de 40.000 estudiantes.
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Los investigadores explican que la computadora fue adquirida por Unahur y puesta a disposición del sistema universitario, a través de un convenio, para que todas las universidades puedan hacer uso de la herramienta y también provean conocimiento. “Hay universidades que venían trabajando hace muchísimo tiempo en este tema, que no tenían la herramienta, pero sí la formación y el conocimiento”, explica Puricelli y detalla que forman parte de esta iniciativa la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires, la Universidad Nacional San Antonio de Areco, la Universidad Nacional de Río Negro, la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Nacional de San Martín, la Universidad Nacional Arturo Jauretche, La Universidad Nacional de Quilmes, la Comisión de Investigaciones Científicas y la Asociación Física Argentina.
Actualmente, la universidad está preparando nuevos cursos de posgrado para poder formar en computación cuántica; también dictarán una materia de este temática, dentro de una de sus carreras de grado. Holik resume el potencial de esta apuesta en pocas palabras: “Es importante entender que la cantidad de plata que se invierte hoy hace que ya haya un mercado de esto, por más que sean prototipos en desarrollo. Y a la larga, esto podría ser software de exportación”.
