Oriente Próximo, África y América. Estados Unidos atacó países en tres continentes en los últimos cinco años, entre la presidencia de Joe Biden y el segundo mandato de Donald Trump.
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Trump arrancó su presidencia en enero de 2025 con el lema de “Estados Unidos primero” y nada de “guerras interminables”, pero su día a día cada vez está más marcado por los conflictos internacionales, en una muestra de su vocación de intervenir en el mundo usando la fuerza y sin atender al derecho internacional.
Los ataques de Biden se centraron en las zonas donde EE.UU. ya tenía tropas o estaba implicado en un conflicto abierto, como es el caso de Irak, Afganistán y Yemen.
En comparación, Trump amplió el ámbito de las intervenciones y volvió a atacar países en el continente americano, algo que era más propio del pasado siglo XX.
Lo más característico de Trump, al margen de la contradicción entre presentarse como un adalid de la paz aislacionista y haber bombardeado siete países en 12 meses –Irán, Yemen, Siria, Irak, Somalia, Nigeria y Venezuela–, es su intervencionismo militar en América Latina.
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No sólo por el ataque a Venezuela el 3 de enero pasado y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro. Es también por las 150 personas asesinadas en el Pacífico Oriental y el Caribe en 44 bombardeos desde el 2 de septiembre pasado, así como las incursiones en Ecuador –pactadas con Quito– en la supuesta lucha contra el narcotráfico, así como las escaramuzas en la frontera con México.
