Israel lanzó una operación militar a gran escala coordinada con Estados Unidos este sábado, golpeando cientos de objetivos militares iraníes, entre ellos lanzadores de misiles en el oeste de Irán. La acción fue presentada como una respuesta directa a amenazas calificadas de existenciales por parte del gobierno iraní.
El Ejército atacó instalaciones clave en territorio iraní, señalando que las consideraba una amenaza inmediata para su seguridad nacional y para la estabilidad regional. La ofensiva incluyó la destrucción de lanzadores de misiles y otras infraestructuras militares, con el objetivo declarado de impedir que la República Islámica recupere capacidades nucleares.
En el marco de la llamada Operación "Rugido del León", las Fuerzas Armadas israelíes, en cooperación con Estados Unidos, dirigieron sus ataques principalmente al oeste de Irán. Según fuentes israelíes, la ofensiva también contempló la detección e interceptación de amenazas lanzadas desde territorio iraní hacia Israel.
Tras los primeros ataques, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que el objetivo de la operación es “eliminar la amenaza existencial” que representa el régimen iraní. Afirmó que este esfuerzo conjunto permitirá que el pueblo persa pueda determinar su destino en libertad.
El premier hizo un llamado a la unidad nacional y exhortó a los ciudadanos israelíes a la firmeza. Subrayó, además, la urgencia de evitar que Irán adquiera armas nucleares que puedan amenazar a la humanidad, recalcando que el régimen iraní financia, entrena y arma a grupos terroristas cerca de las fronteras de Israel, lo que considera un peligro tanto para su país como para Oriente Medio.
Estados Unidos desempeñó un papel clave en la operación conjunta frente a Irán. Ambas naciones coordinaron ataques contra objetivos militares iraníes, incluidos misiles balísticos, en lo que fue calificado como una ofensiva de gran alcance.
El presidente estadounidense Donald Trump detalló que la meta es “reducir a nada” las capacidades navales iraníes y “eliminar amenazas inminentes” originadas por Irán. La administración estadounidense defendió la acción apelando a la acumulación de pruebas sobre la intención del régimen iraní de dotarse de armas nucleares, una acusación que Teherán rechaza.
Mientras continuaban los ataques en Irán, el sistema de defensa aérea israelí identificó e interceptó amenazas procedentes de suelo iraní. Las fuerzas militares de Israel señalaron la importancia de responder de inmediato a cada lanzamiento hostil dirigido hacia su territorio.
Portavoces del ejército israelí expresaron que mantener las operaciones busca debilitar las capacidades militares iraníes a largo plazo. Explicaron que desmantelar la infraestructura de misiles y bases de lanzamiento forma parte de una estrategia orientada a frustrar futuros intentos de agresión.
La defensa aérea de Israel actuó también para neutralizar ataques, mostrando su capacidad de reacción frente a amenazas inmediatas. Esta respuesta, además de proteger el territorio, envía una advertencia a otros actores de la región.
El liderazgo israelí concluyó con un llamado a la cohesión social y la perseverancia ante los desafíos en materia de seguridad. El compromiso del gobierno y de las fuerzas armadas se enfoca en defender la continuidad del Estado y la seguridad de su población.


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