El micro que trasladaba al plantel de Estudiantes fue atacado a piedrazos en las inmediaciones del Estadio Juan Carmelo Zerillo, en la previa del clásico platense frente a Gimnasia, que se comenzó a disputar a las 17 de este domingo. Como consecuencia de la agresión, un integrante de la delegación resultó herido con un corte leve.
El episodio ocurrió minutos antes del ingreso al estadio, cuando el ómnibus que llevaba al equipo se aproximaba al Bosque tras haber partido desde el Country Club de City Bell. En ese trayecto, al cruzarse con un grupo de hinchas, la unidad recibió el impacto de piedras y botellas que dañaron la parte frontal del vehículo.
Uno de los proyectiles de mayor tamaño golpeó el sector delantero inferior del micro, donde habitualmente viajan integrantes del cuerpo técnico, dirigentes, personal de seguridad y auxiliares. Allí se encontraba Marcos Angeleri, secretario deportivo del club, quien sufrió un pequeño corte en el brazo producto de los incidentes.
Tras el arribo al estadio, personal médico y de seguridad ingresó a la unidad para asistir al exdefensor y verificar el estado del resto de la delegación, consignó el medio local 0221. Cerca de donde estaba Angeleri viajaban además el vicepresidente del club Martín Gorostegui junto al DT Eduardo Domínguez y sus colaboradores.
Gerardo, el hombre que se encontraba detrás del volante, habló con la prensa a raíz de los incidentes durante la llegada del Pincha al Bosque. En primera instancia, el conductor hizo un comentario sobre la posición en la que se encontraba la custodia. “En el trayecto de la rotonda de la 122 hacia el estadio, la custodia estaba adelante y atrás, no a la par del micro como siempre”, repasó.
Acto seguido, describió el instante en el que se produjo el ataque por parte de simpatizantes del Lobo y cómo se vivió dentro del medio de transporte. “Cuando empezaron los piedrazos, yo seguí manejando. Casi atropello a una persona que se paró adelante para tirar una botella al parabrisas”, sostuvo.
De acuerdo con su testimonio, el trayecto se desarrollaba con normalidad hasta llegar a las inmediaciones del Zerillo. “Nosotros vinimos todo el camino lo más bien hasta llegar a la rotonda cerca del portón. Acá nos tiraron piedras y botellas”, dijo. Y cerró: “Las motos tienen que venir a la par del micro para evitar lo que pasó”.

