TEHERÁN.– Irán aseguró este domingo que busca alcanzar un acuerdo nuclear con Estados Unidos que reporte beneficios económicos para ambas partes. A pocos días del segundo ciclo de negociaciones entre Teherán y Washington, que se celebrará el martes en Ginebra con mediación de Omán, los iraníes intentan encauzar una disputa de décadas sobre su programa nuclear y así evitar un nuevo enfrentamiento militar en Medio Oriente.
“Irán y Estados Unidos reanudaron las negociaciones a principios de este mes para abordar su disputa de décadas sobre el programa nuclear de Teherán y evitar un nuevo enfrentamiento militar”, en medio de una creciente presión militar y económica por parte de Washington. Funcionarios estadounidenses indicaron que el gobierno norteamericano envió un segundo portaaviones a la región y se prepara para la posibilidad de una campaña militar sostenida si las conversaciones fracasan.
El subdirector de diplomacia económica del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Hamid Ghanbari, afirmó que para que cualquier entendimiento sea duradero “es esencial que Estados Unidos también se beneficie en áreas con altos y rápidos retornos económicos”.
Según explicó el funcionario, las negociaciones incluyen intereses comunes en sectores como petróleo y gas, campos conjuntos, inversiones mineras e incluso la compra de aviones, al tiempo que sostuvo que el acuerdo nuclear de 2015 entre Irán y las potencias mundiales no garantizó beneficios económicos para Estados Unidos, lo que debilitó su sostenibilidad política en Washington.
En 2018, el entonces presidente de Donald Trump retiró a su país de ese pacto –que había relajado las sanciones contra Irán a cambio de restricciones a su programa nuclear– y restableció severas sanciones económicas contra Teherán.
El viernes, una fuente indicó que una delegación estadounidense integrada por los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner se reunirá con funcionarios iraníes en Ginebra, lo que fue confirmado posteriormente por un alto funcionario de Teherán. A diferencia del acuerdo de 2015, las negociaciones actuales se desarrollan únicamente entre Irán y Estados Unidos, con Omán como mediador, sin la participación directa de otras potencias internacionales.
El viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Majid Takht-Ravanchi, señaló que Teherán está dispuesto a hacer concesiones en su programa nuclear si se levantan las sanciones económicas impuestas por Washington y aseguró que ahora “le toca a Estados Unidos demostrar que quiere llegar a un acuerdo”.
Como muestra de flexibilidad, el funcionario recordó que el país podría aceptar diluir su uranio más altamente enriquecido a cambio del levantamiento de sanciones. Sin embargo, reiteró que Irán no aceptará el enriquecimiento cero de uranio, uno de los principales puntos de fricción en negociaciones anteriores, ya que Washington considera que esta actividad dentro del país podría facilitar el desarrollo de armas nucleares, algo que Teherán niega y sostiene que su programa tiene fines exclusivamente civiles, como la generación de energía.
En paralelo, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqhchi, viajó este domingo a Suiza para dirigir la delegación diplomática y técnica que participará en la segunda ronda de conversaciones sobre el programa nuclear.
La cancillería iraní indicó que las conversaciones indirectas con Estados Unidos se celebrarán el martes en Ginebra. Durante su visita, Araqhchi también tiene previsto reunirse con los ministros de Relaciones Exteriores de Suiza y Omán y con el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi.
Por su parte, Estados Unidos intensificó la presión económica sobre Irán. Durante una reunión en la Casa Blanca esta semana, Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acordaron trabajar para reducir las exportaciones de petróleo iraní hacia China, que representa más del 80% de las ventas de crudo del país.
Antes del encuentro, Netanyahu sostuvo que cualquier eventual acuerdo debe incluir como condición que todo el material enriquecido salga de Irán, así como el desmantelamiento del equipamiento y la infraestructura que permiten el enriquecimiento de uranio. También insistió en que el pacto debe abordar el programa de misiles balísticos iraní.
En un discurso en Jerusalén ante la Conferencia de Presidentes de Organizaciones Judías Estadounidenses, el primer ministro israelí reiteró que Irán no debe conservar ninguna capacidad de enriquecimiento y pidió que el programa nuclear quede sujeto a inspecciones estrictas y sin previo aviso.
Estados Unidos e Irán reanudaron formalmente las conversaciones el 6 de febrero en Mascate, capital de Omán, meses después de que un intento anterior de diálogo fracasara tras el conflicto de 12 días iniciado por Israel contra la república islámica en junio del año pasado, en el que también participaron fuerzas estadounidenses mediante bombardeos contra instalaciones nucleares iraníes.
La nueva ronda de negociaciones se desarrolla además en medio de diferencias sobre el alcance del acuerdo: mientras Teherán insiste en limitar las discusiones exclusivamente al programa nuclear, Washington e Israel buscan incluir restricciones al desarrollo de misiles balísticos iraníes y al apoyo de Teherán a grupos armados en Oriente Medio, ampliando el marco de negociación más allá del enriquecimiento de uranio.
Agencias AFP y Reuters

