Un suboficial del Servicio Penitenciario Federal (SPF) que realizaba tareas de reparto en su moto fue asesinado a balazos durante un robo en José C. Paz, y se transformó, así, en el quinto efectivo de una fuerza de seguridad muerto por un hecho de inseguridad en lo que va del año.
El ataque ocurrió el sábado a la noche en el cruce de Gaspar Campos y Ruta 197, una zona de alto tránsito donde la víctima se había detenido ante un semáforo. El auxiliar primero Alberto Javier Ávalos iba en una Honda GLH 150, acompañado por su hijastra.
Según informaron fuentes policiales, cuatro asaltantes se aproximaron en dos motocicletas −una de ellas tipo enduro de color verde flúo, según captaron cámaras de seguridad pública de la zona− y lo rodearon con el objetivo de robarle el rodado y otras pertenencias.
De acuerdo con los testimonios iniciales y con las imágenes que registraron las videocámaras de vigilancia, en un primer momento Ávalos pareció acceder a entregar sus pertenencias. Sin embargo, en medio de la maniobra de los asaltantes para desapoderarlo de sus cosas, desenfundó su arma y anunció a viva voz que era un agente de la ley. Su reacción desencadenó un enfrentamiento armado. En los registros fílmicos se escuchan, al menos, tres detonaciones.
Uno de los proyectiles impactó en el cuerpo del suboficial penitenciario, que prestaba servicios en el penal federal de Marcos Paz. Tras el ataque, los delincuentes escaparon. Se llevaron algunos objetos personales de la víctima, pero no lograron apoderarse de la moto del agente. La mujer que viajaba con él, en tanto, salió ilesa de la agresión.
En la escena del crimen, los investigadores secuestraron la motocicleta negra en la que se desplazaba la víctima y una pistola calibre 9 milímetros marca Bersa que pertenecía al agente penitenciario y que quedó tirada a pocos metros del lugar donde cayó herido.
La acompañante, una joven de 26 años, declaró que viajaba con su padrastro cuando fueron interceptados por dos ladrones armados. Según su testimonio, el funcionario penitenciario intentó repeler la agresión con su pistola y en ese momento se produjo el enfrentamiento en el que recibió los disparos que le provocaron la muerte.
Vecinos y comerciantes que se encontraban en las inmediaciones se acercaron para asistirlo. Pocos minutos después, Ávalos fue trasladado de urgencia al Hospital Mercante, de José C. Paz. Según fuentes policiales, ingresó consciente, pero se descompensó minutos más tarde.
Fuentes sanitarias indicaron a LA NACION que el suboficial penitenciario llegó al centro de salud con “heridas en el lado izquierdo del tórax, sin orificio de salida, en estado de shock hipovolémico”, tuvo un paro cardíaco y se le efectuaron maniobras de RCP, ”sin obtener respuestas positivas”.
A pesar de las maniobras de reanimación, los médicos no lograron revertir el cuadro crítico y Ávalos murió como consecuencia de las heridas sufridas.
Desde la Secretaría de Seguridad local informaron que se iniciaron tareas para identificar a los atacantes. Las medidas incluyen el análisis de registros de video públicos y privados, además de la toma de testimonios a personas que se encontraban en la zona en el momento del ataque.
Interviene la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°23 de Malvinas Argentinas, del departamento Judicial de San Martín, y la comisaría 1ª de José C. Paz.
Los investigadores buscan determinar la trayectoria de las motos anterior y posterior al hecho con el objetivo de establecer si los asaltantes venían siguiendo a la víctima o si actuaron al verla detenida ante el semáforo.
En tanto, está previsto que esta tarde se realice la autopsia del uniformado.
El crimen de Ávalos se suma a los de otros cuatro integrantes de fuerzas de seguridad asesinados en el conurbano en lo que va del año. El último había ocurrido el 10 de febrero, cuando el policía bonaerense Alejandro Núñez murió en Villa Dominico, Avellaneda, durante la persecución de una camioneta robada.
Un día antes del homicidio de Núñez, que se desempeñaba en la División Motorizada de la policía bonaerense, Daniel Alejandro Benítez, de 42 años, retirado de la Policía de la Ciudad en 2022, fue asesinado por un delincuente que se hizo pasar por pasajero cuando conducía un auto para una aplicación de viajes en el barrio Libertador, del partido de San Martín.
Según la reconstrucción del crimen realizada por los investigadores policiales, Benítez llegó en su Fiat Cronos rojo a la esquina de El Pensamiento y Folch para encontrarse con un pasajero.
Pero Benítez no sabía que en realidad ese viaje era una emboscada. Fue amenazado por un delincuente. Benítez se identificó como policía e impartió la voz de alto; el ladrón le disparó dos tiros.
El 3 de febrero pasado, en Merlo, fue asesinado el policía federal retirado Julio César Reyes, de 58 años. Fue atacado cuando salía de su casa, en Medrano, entre Güemes e Independencia, Merlo. Al menos tres delincuentes lo interceptaron y, a punta de pistola, le exigieron que entregara su Peugeot 208. En ese momento Reyes intentó sacar su arma y uno de los delincuentes lo mató de un tiro en la cabeza.
Santiago Oleksiuk, de 27 años, quien se desempeñaba en la policía bonaerense, fue el primer efectivo asesinado este año. Lo mataron durante un allanamiento en un búnker de venta de drogas en La 18, asentamiento situado en la localidad de Billinghurst, partido de San Martín.
Durante el procedimiento, en el que Oleksiuk y sus compañeros se toparon con la resistencia armada de los dealers, murió un narco y resultaron heridos otros dos efectivos de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI), uno de ellos, de gravedad.


