La inglesa Harbour Energy fue designada como operadora del campo petrolero Zama, que está ubicado en aguas someras del Golfo de México y fue el primer descubrimiento de recursos por parte de privados en el país.
Esta designación se logró tras un acuerdo alcanzado entre los socios del proyecto: Petróleos Mexicanos (Pemex), Grupo Carso y Talos Energy. Según el comunicado de Harbour, ya cuenta con la aprobación formal de la Secretaría de Energía. La decisión marca un cambio en la estructura del proyecto, donde Pemex cede el rol de operador.
El yacimiento Zama, descubierto en 2017 y evaluado en los años posteriores, cuenta con recursos recuperables estimados en 750 millones de barriles de petróleo equivalente.
Bajo la nueva gestión de Harbour Energy, el plan de trabajo establece que durante el 2026 completarán las actividades de ingeniería y diseño (FEED).
"Este paso es fundamental para alcanzar la Decisión Final de Inversión (FID) que permita iniciar la fase de desarrollo y producción comercial", explicaron.
Tras la reconfiguración de la operación, Harbour Energy mantiene una participación del 32.22% en Zama. A la vez, Pemex, mantiene el 50.4%, y Talos Energy Mexico con el 17.35%.
Como parte del acuerdo de transición, los socios minoritarios y Pemex tendrán la facultad de designar personal clave dentro del equipo de proyecto.
Harbour opera también campo cercano Kan, con recursos estimados de 150 millones de barriles, con lo que consolida su presencia en la cuenca del Sureste.
El yacimiento Zama fue descubierto por la estadounidense Talos tras la perforación del pozo Zama 1, en mayo de 2017, mismo que costó 43 millones de dólares aunque el programa de exploración del Bloque 7 contempló un total de 250 millones de dólares por parte de los operadores.
El pozo Zama 1 fue perforado a lo largo de 57 días mediante un taladro semisumergible de tecnología estadounidense Ensco, para alcanzar una profundidad aproximada de 4,000 metros, donde hubo éxito gracias al hallazgo de crudo ligero.
Sus recursos prospectivos en espera de caracterización sumaron en su descubrimiento 800 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, volumen que representa cerca del 10% de las reservas probadas del país, por lo que se ha considerado uno de los 10 descubrimientos más importantes en la historia reciente de la exploración en México.
Talos y sus socios iniciaron la evaluación del yacimiento con inversiones estimadas de 250 millones de dólares para los trabajos, rumbo al desarrollo del campo en máximo cuatro años.
Desde noviembre de 2019 Pemex firmó un acuerdo preliminar con el consorcio que operaba el campo y una vigencia de dos años para la unificación del yacimiento, ya que colindaba con una asignación de la estatal. Posteriormente la Secretaría de Energía decretó que el operador del campo sería Pemex, hasta esta nueva configuración.


